Aprendizajes luego de migrar a Australia: mi experiencia después de 10 años

Migrar a Australia cambió mi vida para siempre. Estos son los aprendizajes más importantes después de 10 años viviendo, trabajando y estudiando como migrante latina.

Lina Avila Henao
• Última actualización: • 7 min de lectura
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Migrar a Australia no es solo cambiar de país: es cambiar de mentalidad, de ritmo y muchas veces de versión de uno mismo.

Después de más de 10 años de vivir como migrante latina, estos son los aprendizajes más importantes y valiosos que me ha dejado trabajar, estudiar y adaptarme a una nueva cultura. Léelos con calma, porque pueden ser muy útiles si estás empezando tu camino migratorio o si ya estás aquí y, a veces, dudas.

Buscar trabajo en Australia: actitud, constancia y presencia

La cara del santo sí hace el milagro, especialmente cuando se trata de buscar trabajo en Australia.

Cuando alguien me dijo que en Australia los currículums para trabajos en hospitality se podían entregar en persona y que incluso podías hablar con el manager del restaurante, me moría de la pena. Lo primero que pensaba era: ¿y qué tal que me dijeran que no? Eso me parecía terrible.

Luego reflexioné y me pregunté: ¿qué es lo peor que puede pasar? Que me digan que no. ¿Y lo mejor? Que me den el trabajo.

Después de ir a repartir varias hojas de vida entendí que ir personalmente marcaba una gran diferencia.

En Australia importa mucho la actitud y las ganas que tengas de trabajar. Los managers lo notan y eso suma puntos. No es lo mismo enviar una hoja de vida por correo electrónico que ir hasta el lugar y dejarla en persona.

Choque cultural: aprender a no suponer

Uno de mis mayores aprendizajes al migrar a Australia fue dejar de suponer o asumir cosas, especialmente al interactuar con australianos.

Ellos no suelen tener malicia ni doble intención. Cuando te dicen algo, generalmente lo dicen en serio (they mean it). Son transparentes, sinceros y no buscan echar indirectas ni hacerte sentir mal. Baja un poco la guardia.

Aprendí también a vivir en una sociedad con reglas, donde existe consideración por los demás y donde hacer cosas que incomoden al otro no está bien visto.

Vivir en Australia: seguridad y calidad de vida

Aprendí que es posible vivir en un lugar seguro, donde se puede salir de noche (siempre con precaución), pero donde al menos esa posibilidad existe.

Vivir en Australia me enseñó a valorar la tranquilidad, el orden y el respeto por el espacio del otro.

Migrar a Australia también es un viaje interno

Aprendí que todo se puede lograr si realmente lo quieres.

Si lo deseas con todo tu corazón, vas a buscar la manera. Yo me repetía todos los días: yo sí puedo, es muy fácil y lo voy a lograr.

Todo es posible si trabajas por tus metas, si pones empeño en lo que haces y eres constante y disciplinado. Confía en el proceso: no tienes que tener todo resuelto el primer día que llegas a Australia.

Estudios, inglés y oportunidades reales

La oportunidad llega cuando estás preparado para recibirla (esto me lo dijo un amigo peruano muy querido).

Yo no hubiese podido hacer una maestria apenas llegué a Australia sin siquiera hablar bien inglés. Cuando mi nivel de inglés mejoró y me preparé más, la oportunidad llegó y empecé una maestría en una de las universidades más prestigiosas de Melbourne.

Si estás pensando en estudiar en Australia, recuerda que esto no se trata de una carrera, sino de un camino de aprendizajes tanto académicos como personales.

Creer en ti: el poder de la mente

Aprendí a creerme el cuento.

Si quieres trabajar en un lugar específico o lograr algo en particular, actúa como si ya fuera tuyo. Piensa cómo actuarías si ya tuvieras ese trabajo o esa oportunidad. El poder de la atracción y de la manifestación es real cuando va acompañado de acción.

Gratitud

Aprendí a agradecer por los ángeles que aparecieron en mi camino.

Desde el inicio le pedí a Dios y al universo que me ayudaran a que las mejores personas llegaran a mí. En el camino aparecieron muchas personas que me ayudaron con recomendaciones, trabajos, enseñanzas, cosas materiales, comida y apoyo en momentos clave.

El valor del trabajo y la humildad

Aprendí que nadie es más ni menos que nadie por el trabajo que hace.

En Australia hice todo tipo de trabajos no calificados y entendí que una persona no vale menos por trabajar en limpieza o por ser mesero.

La humildad es un tesoro enorme. He comprobado que la gente arrogante, por su actitud, no llega muy lejos. Ser humilde y agradecido abre más puertas de las que imaginas.

Migrantes ayudando a migrantes

Aprendí que, como migrante, la ayuda que recibí al principio por parte de otros migrantes que ya estaban más adelante en el camino debía devolverla a quienes recién están empezando. Esa siempre ha sido mi filosofía de vida en Australia y parte de eso es el origen de este blog, Latinos en Australia.

Vocación, sueños y decisiones importantes

Si tienes dudas sobre qué carrera estudiar en Australia, si empezar algo nuevo o seguir con lo que ya traías, recuerda que las respuestas están dentro de ti.

Vuelve a tu infancia: ¿con qué jugabas cuando nadie te decía qué debías ser o hacer?

Nunca es tarde para empezar algo con lo que sueñas.

Si yo no hubiese dejado de pensar en el qué dirán o en que ya estaba “muy vieja”, no habría tenido grandes satisfacciones como mudarme a otro país o hacer una maestría en otro idioma.

Intentarlo todo y confiar en el proceso

La peor diligencia es la que no se hace.

Cuando estés persiguiendo un sueño, un trabajo o una carrera en Australia, inténtalo todo. No dejes de hacer cosas por pena, por pereza o porque crees que el resultado será negativo.

Recuerda: cualquier rechazo es una forma de protección (como dice Visión Dharma). Cuando una puerta se cierra, no todo está perdido. A veces se cierra porque algo mucho mejor está por llegar.

Aprendí también a no aceptar un “no” como respuesta cuando siento que tengo la razón. Muchas veces la primera respuesta no es la definitiva. Buscar una segunda opinión puede cambiarlo todo.

Conclusión

Migrar a Australia no es fácil, pero sí transformador.

Si estás en este camino, confía en ti, en el proceso y en que cada paso (incluso los difíciles) te está llevando a algo mejor.

Y si estás empezando tu camino migrante, recuerda: no estás solo.

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