10 errores que cometí al llegar a Australia (y lo que aprendí de cada uno)

Si estás por viajar a Australia, evita estos errores comunes. Desde mi experiencia te cuento en qué me equivoqué con el trabajo, el inglés, la cultura y la vida en Australia.

Lina Avila Henao
• Última actualización: • 9 min de lectura
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Llegar a Australia es una mezcla de emoción, miedo y expectativas que, en muchos casos, no son del todo realistas. Yo también llegué pensando que lo tenía todo claro: que iba a encontrar un trabajo al día siguiente y que mis ahorros me iban a alcanzar… y la verdad es que no fue tan así.

En el camino cometí varios errores que me costaron tiempo, dinero y tranquilidad.

Si estás pensando en emigrar o acabas de llegar, estos son los 10 errores que cometí al llegar a Australia, contados desde la experiencia real de una latina que tuvo que aprender sobre la marcha.

Creer que los trabajos de oficina eran solo para personas con visa de trabajo

Cuando llegué, pensaba que con una visa de estudiante solo podía aspirar a trabajar en restaurantes, cafés o en limpieza. No sabía que también existían trabajos de oficina, administrativos o más calificados, de medio tiempo o incluso de pocas horas semanales.

Con el tiempo entendí que el problema no era la visa, sino la falta de información. También influyó el miedo y la falta de confianza en mí por hacer algo diferente a lo que hacían las personas que conocí al principio en mi curso de inglés.

Lección: no te limites por lo que escuchas. Investiga por tu cuenta y enfócate en lo tuyo. Entre más averigües, mejor.

Pensar que los australianos se burlarían de mí por cómo hablaba inglés o por mi acento

Tenía miedo de hablar inglés porque pensaba que se iban a reír de mi acento o de mis errores gramaticales al formar las oraciones.

La realidad fue totalmente distinta: la mayoría son comprensivos, valoran el esfuerzo y no esperan a que hables perfecto. Además, están acostumbrados a escuchar acentos de muchas partes del mundo, porque Australia es un país muy multicultural.

Lección: tu acento no es el problema; no practicar inglés por miedo sí lo es.

Creer que en Australia todo se toma de forma personal en el trabajo

Venía con la idea de que en Australia la gente se enoja “porque sí”, como muchas veces pasa en Latinoamérica. Por ejemplo, si dejaba un trabajo, pensaba que mi jefe se iba a enojar o que iba a haber drama.

En realidad, la cultura laboral en Australia es mucho más directa y profesional. Los trabajos suelen ser muy dinámicos: hay personas ascendiendo, cambiando de rol o recibiendo propuestas de otros lugares, y eso es completamente normal.

A mí, por ejemplo, me costó muchísimo no tomar de manera personal la retroalimentación negativa de un jefe. Cada corrección la sentía como algo contra mí y no como parte de mi trabajo. Entender esto me tomó bastante tiempo.

Lección: no tomes nada personal, entiende que es absolutamente profesional.

Pensar que a la gente le importaba cómo iba vestida

Al principio me preocupaba demasiado cómo me veía. Sentía que la gente me estaba juzgando y, como acababa de llegar y no tenía muchas opciones de ropa, vivía preocupada por verme mal presentada.

La verdad es que en Australia cada quien está en lo suyo y nadie está pendiente de cómo vas vestida.

Ojo: hay trabajos que sí tienen cierto código de vestuario y donde debes ir bien presentado, por ejemplo, en hospitality.

Lección: vístete cómoda y vive tranquila.

Creer que iba a mejorar mi inglés rodeándome solo de latinos

Me rodeé principalmente de personas de mi país pensando que así iba a adaptarme más rápido y que la transición sería menos difícil.

La realidad fue que mi inglés no mejoró hasta que empecé a relacionarme con personas de otras culturas, donde solo nos podíamos comunicar en inglés.

Lección: si quieres mejorar tu inglés, necesitas salir de tu burbuja.

No tener clara la importancia de las recomendaciones o del networking en Australia

Al principio pensaba que conseguir trabajo en Australia dependía únicamente de enviar hojas de vida. Entre más CVs enviaba, mejor me sentía.

Con el tiempo entendí que las recomendaciones, los contactos y el networking en Australia abren muchas más puertas de lo que imaginaba.

Lección: trata siempre de quedar bien en los trabajos que tengas. Esa persona que hoy es tu jefe mañana puede recomendarte. Además, entre más gente conozcas en eventos relacionados con lo que te interesa, más oportunidades pueden aparecer.

Dejar que la rutina trabajo–estudio me absorbiera

En mi tercer mes en Australia entré en piloto automático: trabajar, estudiar, dormir… y repetir.

No salía a conocer muchos lugares y no tenía fines de semana para mí. El tiempo pasó rápido y, afortunadamente, me di cuenta a tiempo de todo lo que me estaba perdiendo.

Lección: Australia no es exclusivamente para trabajar o estudiar; también es para disfrutar la experiencia de estar en un lugar lindo, con otro idioma y una cultura diferente.

No homologar mi carrera desde el inicio

Dejé pasar casi dos años antes de empezar el proceso de validación de mi carrera an Australia.

Cuando por fin entendí cómo funcionaba, mi experiencia ya había perdido vigencia y pude validar muy pocos años de los que había trabajado en mi país.

Lección: si tienes una carrera y quieres contemplar la opción de trabajar en Australia en tu campo, empieza el proceso lo antes posible.

Compararme con personas que estaban más adelantadas en su proceso en Australia

Me comparaba con personas que tenían mejores trabajos, mejor inglés o más estabilidad económica. Eso me hacía sentir atrasada y frustrada.

Con el tiempo entendí que cada proceso migratorio es distinto y que Australia no es una carrera contra el tiempo.

Lección: ve a tu ritmo, pero no te detengas. Ponle todo el empeño a lo que haces.

Pensar que podía vivir en Australia con la misma cultura de mi país

Llegué creyendo que podía mantener las mismas costumbres de siempre: llegar tarde, improvisar y pensar que “no pasa nada”.

En la cultura Australiana, la puntualidad y el respeto por el tiempo ajeno son fundamentales.

Tuve que aprender a adaptarme a la cultura australiana y a sus costumbres. Emigrar no es sólo cambiar de país, también es adaptarse a nuevas maneras de hacer las cosas. No significa dejar de ser tú, pero sí respetar ciertas normas si quieres funcionar en sociedad.

Lección: adaptarte a la cultura australiana no te quita identidad, pero sí te abre puertas.

Para cerrar

Equivocarse al llegar a Australia es normal. Todos pasamos por ahí.

La diferencia está en aprender de esos errores y usar la experiencia para crecer, adaptarse y avanzar.

Si estás empezando tu camino en Australia, recuerda esto: no estás tarde, no estás mal y no estás solo/a.

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